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Deporte y calor extremo: cómo proteger tu corazón este verano

¡Bienvenido, junio! Comenzamos un nuevo mes y lo hacemos con temperaturas más altas de lo normal. De hecho, aunque todavía faltan unas semanas para la entrada oficial de verano, ya hemos sufrido la subida de los termómetros. Y, precisamente, con este tiempo, la gente se anima a calzarse las zapatillas y salir a correr, montar en bicicleta o entrenar al aire libre.

Para los entusiastas del ejercicio y para quienes desean ponerse en forma antes del verano, este escenario implica un reto físico importante y, sobre todo, un riesgo invisible para nuestra salud. Hablamos del corazón.

Hacer deporte es uno de los mejores hábitos para mantener nuestra salud cardiovascular en excelentes condiciones, pero practicarlo bajo un calor sofocante sin las precauciones adecuadas puede transformar un beneficio en un peligro.

A continuación, en Especialista en cardiología analizamos cómo afecta el estrés térmico al sistema cardiovascular, qué medidas adoptar y cómo deben actuar quienes ya padecen una patología cardíaca.

¿Qué le ocurre al corazón cuando hacemos deporte con altas temperaturas?

Para entender el riesgo, primero debemos comprender cómo se refrigera el cuerpo humano. Cuando realizamos actividad física, los músculos generan calor. Para disiparlo y mantener la temperatura corporal en unos niveles saludables, el organismo activa su principal mecanismo de defensa: la sudoración y la vasodilatación periférica.

Este proceso exige un esfuerzo titánico al sistema cardiovascular:

Aumento del gasto cardíaco. El corazón se ve obligado a bombear sangre de forma mucho más rápida hacia la piel para liberar el calor. Esto provoca que la frecuencia cardíaca aumente considerablemente, incluso realizando un esfuerzo moderado.

Reducción del volumen sanguíneo. A través del sudor no solo perdemos agua, sino también electrolitos esenciales (como el sodio y el potasio). Si no se repone este líquido, la sangre se vuelve más densa, disminuye la presión arterial y el corazón debe trabajar todavía más para mantener el flujo de oxígeno a los órganos principales.

En situaciones extremas, este sobreesfuerzo puede desencadenar deshidratación severa, síncopes por calor, arritmias y, en el peor de los casos, el temido golpe de calor, una urgencia médica que pone en riesgo la vida.

Guía práctica imprescindible para entrenar con calor

Disfrutar del deporte en esta época del año es totalmente viable si se mitigan los riesgos ambientales. Estas son las pautas fundamentales que se deben adoptar:

Evitar las horas centrales del día. Es crucial no entrenar entre las 12:00 y las 18:00 horas. Lo ideal es aprovechar las primeras horas de la mañana o el final de la tarde, cuando el asfalto y el ambiente dan una tregua. Por tanto, no hagas deporte a las horas más cálidas.

Hidratación constante. No hay que esperar a tener sed, ya que la sed es un síntoma tardío de deshidratación. Se debe beber agua antes, cada 15 o 20 minutos durante el ejercicio, y al finalizar. Si la actividad supera la hora de duración, es necesario incorporar bebidas isotónicas para recuperar los electrolitos perdidos.

Reducción de la intensidad. Con temperaturas elevadas, el rendimiento disminuye de forma natural. Es el momento de bajar el ritmo de la carrera, espaciar las series o disminuir las cargas de peso. El cuerpo está gastando energía extra en enfriarse. No le exijas batir récords personales.

Ropa técnica y ligera. Utilizar ropa transpirable de colores claros (que reflejan la radiación solar) y proteger la cabeza con gorra, además de usar gafas de sol adecuadas.

Deporte y calor extremo

Deporte y pacientes con enfermedades del corazón

Para las personas diagnosticadas con alguna cardiopatía (hipertensión, insuficiencia cardíaca, arritmias o antecedentes de infarto), el verano exige una prudencia multiplicada. El calor extremo actúa como un factor estresante añadido sobre un corazón que ya cuenta con limitaciones. Es importante seguir SIEMPRE las recomendaciones de tu médico.

¿Qué puedes hacer para mantener tu actividad deportiva? Trasladar el ejercicio al interior. Por ejemplo, puedes andar en una cinta de correr, usar la cinta o la bicicleta estática en casa con aire acondicionado o practicar natación. De esta forma, mantendrás tu rutina deportiva y evitarás las altas temperaturas. Es importante escuchar a tu cuerpo. Deberás detenerte de inmediato ante mareos, fatiga desproporcionada, palpitaciones, visión borrosa o dolor en el pecho.

¿Qué NO puedes hacer? Jamás interrumpas o modifiques el tratamiento por tu cuenta. Además, en caso de hacer deporte en el exterior, recuerda hacerlo a las horas de menos calor y sal siempre con alguien o por rutas concurridas. También deberás llevar siempre el móvil. Por último, no minimices los síntomas. No atribuyas tu malestar simplemente al calor. En caso de encontrarte mal, acude a urgencias.

Consulta de cardiología Dr. Ignacio Plaza Pérez

Ante un panorama climatológico adverso y con el deseo generalizado de incrementar la actividad física, la prevención cardiovascular se convierte en la herramienta esencial para evitar sustos innecesarios.

Para entrenar con total tranquilidad, contar con el respaldo de un especialista de primer nivel es fundamental. Si estás buscando asesoramiento médico, pide cita al Dr. Ignacio Plaza Pérez en su clínica de cardiología en Madrid. Con más de 40 años de trayectoria, te ofrece un enfoque integral y personalizado. En su consulta, evalúa la capacidad de cada paciente para realizar esfuerzos físicos de manera segura, ajustando los hábitos y tratamientos a las exigencias del verano. ¡No te la juegues con las altas temperaturas!

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