Nos encontramos a mitad de julio, en plena época vacacional. Continuamos disfrutando de los días largos, del clima cálido y, por supuesto, de los merecidos días de vacaciones. Es la mejor época para desconectar de las rutinas diarias, viajar y compartir momentos de ocio en terrazas y restaurantes. Sin embargo, para nuestra salud cardiovascular, el periodo estival puede convertirse en un escenario de alto riesgo si relajamos en exceso los hábitos saludables que tanto nos ha costado mantener durante el resto del año.
Los meses de julio y agosto suelen asociarse a un abandono generalizado de las pautas dietéticas, una disminución del ejercicio pautado y, en el peor de los casos, al olvido o interrupción de los tratamientos médicos. Para la población general esto supone un claro retroceso, pero para quienes ya han sido diagnosticados con alguna enfermedad del corazón o presentan factores de riesgo previos (como hipertensión, hipercolesterolemia o diabetes), abandonar el autocuidado durante dos meses largos puede tener consecuencias graves.
Disfrutar de las vacaciones y mantener las arterias protegidas no son objetivos incompatibles. La clave reside en la moderación, en la capacidad de adaptación y en entender que el bienestar de nuestro corazón no se toma vacaciones. A continuación, en Especialista en Cardiología abordamos los pilares fundamentales para reducir tu riesgo cardiovascular este verano.
1️⃣El peligro de la alimentación estival
Es completamente normal querer probar la gastronomía local o acudir a cenas fuera de casa con mayor frecuencia. Sin embargo, el problema no es un exceso puntual, sino la acumulación de comidas copiosas ricas en grasas saturadas, harinas refinadas y azúcares a lo largo de varias semanas consecutivas. Este patrón alimentario eleva drásticamente los niveles de colesterol LDL (conocido popularmente como «colesterol malo»), favoreciendo la formación y desestabilización de placas de ateroma en las arterias.
Cómo mantener el colesterol a raya en vacaciones:
➡️ Aprovecha el producto fresco. El verano ofrece una variedad excelente de hortalizas y frutas idóneas para platos fríos. El gazpacho, el salmorejo (controlando la cantidad de pan) y las ensaladas variadas ricas en legumbres o vegetales deben ser los protagonistas de tus comidas principales.
➡️ Prioriza las grasas saludables. Mantén el uso de aceite de oliva virgen extra en crudo y añade aguacate o frutos secos naturales (sin freír ni salar) a tus platos en cantidades moderadas. Su contenido en ácidos grasos esenciales ayuda a contrarrestar el colesterol perjudicial.
➡️ Pescado antes que carne. En zonas de costa o en las terrazas madrileñas, opta por pescados blancos o azules cocinados a la plancha, al horno o en espeto. Evita por completo los rebozados y las frituras pesadas, que saturan el aceite de cocina y aportan calorías vacías y grasas trans.
⚠️ Nota para pacientes cardiovasculares
Si tu especialista te ha pautado estatinas u otros fármacos hipolipemiantes, recuerda que el tratamiento es continuo. No lo suspendas; el rebote de los niveles de colesterol puede ser inmediato y peligroso.
2️⃣ El impacto del calor y de la deshidratación en el corazón
El verano en Madrid y en gran parte de la península ibérica se caracteriza por temperaturas extremas. El calor produce una vasodilatación periférica natural encaminada a disipar la temperatura corporal; este mecanismo reduce la presión arterial y obliga al corazón a latir más rápido para mantener el flujo sanguíneo (taquicardia refleja).
Si a este esfuerzo circulatorio le sumamos una hidratación deficiente, la sangre pierde agua, se vuelve más densa y se concentra. Esta situación incrementa notablemente el riesgo de deshidratación, golpes de calor y la formación de trombos internos, elevando significativamente la probabilidad de sufrir eventos isquémicos graves como el infarto agudo de miocardio o accidentes cerebrovasculares (Ictus).
➡️ Por tanto, te recomendamos beber agua de forma regular (entre 2 y 2,5 litros diarios) sin esperar a tener la sensación de sed, especialmente los adultos mayores, cuyo mecanismo de alerta ante la sed suele estar atenuado.

3️⃣ Alcohol y terraceo
El consumo de cerveza, vino y combinados se dispara notablemente con el buen tiempo y las reuniones sociales. Existe la falsa creencia de que ciertas bebidas alcohólicas son beneficiosas o que «por unos días no pasa nada».
La realidad científica demuestra que el consumo de alcohol eleva los niveles de triglicéridos en sangre, incrementa la presión arterial de forma sostenida y puede desencadenar arritmias cardiacas graves. En el ámbito de las urgencias médicas hospitalarias es bien conocido el “síndrome del corazón de vacaciones”: episodios de fibrilación auricular aguda en personas sanas asociados directamente a ingestas elevadas y puntuales de alcohol.
Sustituye el alcohol por agua con gas y una rodaja de limón, infusiones frías o cervezas sin alcohol (preferiblemente 0,0%), siempre vigilando que no contengan azúcares añadidos en exceso.
4️⃣Actividad física ¡Combate el sedentarismo con prudencia!
Disponer de más tiempo libre es la oportunidad perfecta para ponernos en movimiento, pero bajo el sol estival debemos tomar precauciones estrictas. Queda totalmente desaconsejado realizar esfuerzos físicos intensos o deportes al aire libre en las horas centrales del día (generalmente entre las 12:00 y las 18:00 horas).
La mejor alternativa es aprovechar las primeras horas de la mañana o el atardecer para:
➡️ Caminar a buen ritmo (mínimo 30-45 minutos).
➡️ Practicar natación suave en la playa o la piscina.
➡️ Realizar ciclismo en rutas llanas y sombreadas.
El ejercicio cardiovascular regular ayuda a mantener elevados los niveles de colesterol HDL («bueno») y mejora la sensibilidad a la insulina, ayudando a contrarrestar eficazmente los pequeños excesos dietéticos inevitables de las vacaciones.
5️⃣Prevención: analíticas antes de las vacaciones
Para afrontar el periodo estival con total tranquilidad y tener el control absoluto de tu salud, una de las medidas preventivas más eficaces es planificar una consulta médica y una analítica de sangre de control unas semanas antes de irte de vacaciones.
Conocer de antemano tus valores actualizados de colesterol total, LDL, HDL, triglicéridos y glucosa permite ajustar las dosis farmacológicas o reforzar las pautas nutricionales de forma personalizada según el destino al que viajes. Además, esta revisión prevacacional es el momento idóneo para asegurar que dispones de todas las recetas médicas y la medicación necesaria para cubrir tus vacaciones, evitando interrupciones en tus tomas diarias.
Clínica de cardiología en Madrid
El verano es para disfrutarlo, descansar y recargar energía. Cuidar de tu corazón no significa recluirse ni renunciar a la vida social, sino elegir con inteligencia y mantener la moderación. No eches a perder los logros de todo un año en un par de meses de excesos continuados.
Si tienes antecedentes de enfermedad cardiaca o llevas tiempo sin revisar tus niveles de colesterol, pide cita al Dr. Ignacio Plaza Pérez en su clínica de cardiología en Madrid. Con más de cuatro décadas como cardiólogo, tu salud cardiovascular estará en las mejores manos.


