A partir de los 30 años, comenzamos a notar cambios sutiles, pero significativos tanto en el cuerpo como en la salud, ya que comienzan a hacerse evidentes los primeros signos del envejecimiento. De hecho, es una década donde debemos ir adoptando hábitos saludables para proteger nuestro bienestar físico y mental.
Si nos centramos en la salud cardiovascular, normalmente asociados las enfermedades del corazón a la vejez. Por tanto, a los 30 años no nos preocupamos tanto por este tipo de enfermedades. Se comete el error de pensar que por ser joven no se puede sufrir un infarto. Sin embargo, es importante hacer hincapié que, por ejemplo, las arterias no se obstruyen de la noche a la mañana y, además, tampoco da señales hasta que es demasiado tarde.
Llegar a la tercera década de vida suele coincidir con mayores responsabilidades laborales, estrés y, en ocasiones, el abandono de los hábitos deportivos de la juventud. Por tanto, a partir de los 30 años es el punto de inflexión para empezar a cuidarse. Es el momento de adoptar hábitos que nos ayuden a gozar de una buena salud a medida que envejecemos. Recuerda que las enfermedades cardiovasculares se desarrollan de forma silenciosas.
En Especialista en cardiología te contamos cómo proteger tu salud cardiovascular a partir de los 30 años.
Factores de riesgo a tener en cuenta a partir de los 30 años
Evidentemente, una persona con 30 años es joven y el cuerpo todavía no paga los excesos. Sin embargo, el daño interno puede ir acumulándose. ¿Esto qué significa? Que, si no cuidas tu alimentación o si no haces deporte de forma regular, puede que no lo notes con 30 años, pero si puede pasar factura a tu cuerpo a medida que vamos cumpliendo más años.
Una persona que hace deporte y cuida su alimentación con 30 años, envejecerá mucho mejor que otra que no cuida su alimentación y, encima no hace deporte. Precisamente, las consecuencias de no cuidarse son:
Hipertensión arterial. Unos niveles elevados de presión dañan las paredes arteriales de forma irreversible.
Colesterol LDL elevado. El exceso de lípidos en sangre comienza a formar placas de ateroma (grasa) desde edades tempranas.
Resistencia a la insulina. El consumo excesivo de azúcares procesados y el sedentarismo pueden elevar la glucemia, inflamando el sistema circulatorio.
¿Qué hábitos saludables debemos adoptar desde jóvenes?
No se trata de vivir con restricciones, sino de adoptar unos hábitos de vida saludable. Es la mejor inversión que podemos hacer para nuestro corazón a corto, medio y largo plazo.
Uno de los pilares fundamentales para cuidar nuestra salud es hacer ejercicio físico de forma regular. Intenta cumplir con, al menos, 150 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana, combinándola con ejercicios de fuerza, que mejoran el metabolismo de la glucosa.
Al deporte tenemos que sumar la alimentación. Como hemos explicado en numerosas ocasiones, la dieta mediterránea es la mejor aliada para nuestra salud. Apuesta por el aceite de oliva virgen extra, por una dieta rica en frutas, verduras, hortalizas, legumbres y pescado azul. Los frutos secos con moderación también son buenos. Estos productos contienen ácidos grasos Omega 3 y antioxidantes que protegen el endotelio, la capa interna de tus vasos sanguíneos.
En esta lista no podía faltar el descanso y la gestión del estrés. El cortisol elevado de forma crónica (estrés) aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Además, dormir entre 7 y 8 horas es una necesidad fisiológica para la reparación cardiovascular.
Chequeos cardiacos recomendados para adultos jóvenes
¿Cuándo fue la última vez que revisaste tu perfil lipídico? Si tienes 30 años o más, es importante realizarse una analítica de sangre. De esta forma, sabrás tus niveles de colesterol (HDL, LDL), triglicéridos y glucosa en ayunas.
También deberás revisar tu tensión arterial, al menos, una vez al año, siempre y cuando no tengas antecedentes.
Por último, en función de tu estilo de vida o si tienes antecedentes familiares, deberás realizarte un chequeo médico porque existe un mayor de padecer de corazón por lo que sería aconsejable realizar un estudio del corazón. Si este es tu caso, pide cita al Dr. Ignacio Plaza Pérez en su clínica de cardiología en Madrid. ¡Ponte en manos de los mejores!
No esperes a presentar síntomas como palpitaciones, falta de aire o dolor torácico para actuar. Realizar una valoración profesional a tiempo puede cambiar drásticamente tu pronóstico de salud en las próximas décadas. ¡Te esperamos!


